“Mamá, estoy aburrido”… El aburrimiento y su beneficio en los niños.

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Fuente: Getty Images

“Estoy aburrido (a)”, es una expresión que nos puede poner nerviosos ¿cierto?. La mayoría de los padres hemos sentidogran responsabilidad y hasta culpabilidad cuando escuchamos a nuestros hijos decir palabras similares o cuando los vemos “aburridos” y entonces nos apresuramos a pensar qué podemos hacer o qué podemos darles para que no se sientan de esa forma, para rescatarlos y solucionar su “problema”.

Muchos niños están sobreestimulados por la televisión, los teléfonos móviles, los videojuegos, entre otros. Vivimos en una sociedad donde es muy “normal” que después del colegio los niños, además de hacer los deberes, estén matriculados en clases o actividades extra curriculares, ya sea para que aprendan alguna nueva disciplina o… para entretenerlos. Sin embargo y a pesar de las aparentes ventajas que una agenda cargada de actividades estructuradas pudiera parecer representar, la sobreestimulación puede tener, entre otros, efectos nocivos en su comportamiento, en su conexión consigo mismos y los demás; mientras que los expertos afirman que aburrirse tiene múltiples beneficios.

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El tiempo de ocio o tiempo no estructurado, puede ser una experiencia saludable. Estar aburrido, sin saber qué hacer, permite que los niños exploren su mundo interno y externo, descubrir sus propios intereses, con ello se promueve el desarrollo de la concentración y creatividad, la cual es generadora de inteligencia emocional y la que implica, entre otras cosas, la posibilidad de buscar alternativas de solución a distintos desafíos a lo largo de la vida.

Al mantener todo el tiempo ocupados a los niños, o si llenan su tiempo con entretenimientos electrónicos, fácil acceso a internet, exceso de juguetes, no les estamos dando el espacio para que aprendan a responder a lo que sucede a su alrededor, a preguntarse, a querer explorar y entonces a inventar nuevas formas de divertirse, a descubrir tanto sus pasiones, como nuevas habilidades, autonomía e iniciativa.

De acuerdo a un artículo publicado en Eroski Consumer

“ Es importante que los menores alternen momentos de actividad y de no actividad, de estimulación y de tedio. Carlos G. Torrico, psicólogo del centro ePsicología, en Leganés (Madrid), asegura que la principal característica del sistema nervioso de los niños es “la falta de inhibición cortical, lo que explica que no puedan parar quietos”. Desarrollan esta inhibición a medida que crecen. Pero, para lograrlo, necesitan experimentar el aburrimiento, “porque les permite ejercitar este mecanismo de inhibición”, añade.

Como bien conocen los progenitores, los pequeños no pueden parar quietos y toleran mal los momentos en los que están aburridos, ya que necesitan acción. Pero ese malestar es momentáneo. Cuando se aburren, muchos protestan o se sienten mal, pero luego, “en la mayoría de los casos, se adaptan y logran sacar provecho de esa situación”, añade Torrico. Este estado de hastío, tan incómodo y agobiante al principio para los niños, no solo les ayuda a la generación de soluciones creativas, sino que “favorece la motivación, la autonomía, la resistencia a la frustración y el bienestar”.

 Ahora bien, ¿cómo podemos responder y cómo favorecer el ocio saludable?.

Dejar que los niños se aburran no significa abandonarlos o programar un tiempo determinado de ocio y dejarlos a su suerte. Si tu hijo no está acostumbrado a aburrirse, si es una experiencia nueva para ambos, habrá que estar conscientes de que es un proceso y que como tal, requerirá de un poco de paciencia, constancia y tiempo.

Una parte importante es la conexión, si tu hijo manifiesta estar aburrido y cabe la posibilidad, deja un momento lo que estés haciendo para conectar, platicando, abrazando, jugando un momento uno a uno, muchas veces eso es suficiente para que sepa que “ahí estás” y cada uno se dirija a realizar sus actividades, si es muy pequeño la supervisión y presencia del adulto sin ser invasiva  es importante.

Una herramienta de Disciplina Positiva pueden ser las preguntas curiosas, que entre otras, tienen la finalidad de fomentar la responsabilidad, pensamiento, generación de ideas y soluciones. Por ejemplo en lugar de decir “juega con este carrito” se le puede preguntar “¿a qué te gustaría jugar?”, en lugar de decir “El molde para la masilla se usa así” puedes preguntar “¿qué otra cosa podrías hacer con la masilla?”, si no hubiera respuesta por parte del pequeño, se le pueden sugerir algunas alternativas.

Tarro del aburrimientoLa Dra. Laura Markman sugiere la creación de un “tarro del aburrimiento”, que puede ser un tarro o recipiente cualquiera, el cual se llena de ideas escritas en trozos de papel. Tanto en la elaboración del tarro como de la lista de ideas colaboran los niños, y de acuerdo a su edad, pueden hacerlo ellos mismos o se les puede ayudar.

La idea es que cuando el niño o niña diga que se aburre, tenga la opción de acudir a su tarro y tomar de él tres papelitos para elegir una de las actividades, es una herramienta que está a su alcance.

Algunos de los ejemplos y sugerencias para incluir en el tarro:

  • Escribir una carta, un poema, un cuento, o un dibujo (según sus posibilidades)
  • Buscar formas en las nubes o en el mobiliario de la casa.
  • Planear una caza del tesoro con pistas
  • Recortar fotos de revistas y hacer un collage
  • Comenzar una colección (hojas, piedras, botones…)
  • Hacer arte aprovechando bisuterías o joyas antiguas
  • Leer un libro
  • Crear tu propio juego de mesa
  • Pintar en la acera con tiza
  • Regar las plantas o macetas
  • Construir un fuerte con sábanas y almohadas

Se pueden crear lista propias de acuerdo a la edad, gustos y posibilidades de espacio o dinámica familiar, involucrando a los niños para que hagan propuestas y al final evaluar entre todos cuáles son posibles, sin descalificar la idea o a quien la proponga.

Se pueden disponer en casa también canastas o cajas con materiales a los que puedan tener acceso los niños para crear libremente, materiales para manualidades, arte, reciclados, todos ellos brindan infinitas posibilidades para despertar la creatividad.

Libros siempre al alcance de los niños La lectura como herramienta contra el aburrimiento

Si el niño o niña ya sabe leer o aún no pero le gustan los libros no existe el “no tengo nada qué hacer”, siempre podrá tomar un libro. Fomentar la lectura y el acceso a los libros es un factor importante para promover una herramienta infalible contra el aburrimiento. Para ello es necesario que haya libros en casa, de diferentes temáticas y que estén a su alcance. Pueden leer juntos, desde los libros de dibujos y texturas, hasta leer juntos un capítulo por semana, la lectura es un placer que se comparte y un hábito que se fomenta con el ejemplo.

El uso de la televisión con medida

De acuerdo a la Dra. Markman, el problema de usar la televisión o juegos electrónicos para aliviar el aburrimiento es que son una de esas soluciones que te llevan a caer en un agujero más profundo. Existen estudios que muestran que los niños que juegan habitualmente con aparatos electrónicos son más propensos a sentirse aburridos cuando no los usan que otros niños. Incluso después de eliminar el hábito, puede ser que pasen meses antes de que encuentren otras actividades que les apasionen. Pero no hay que rendirse, pues se les está haciendo un enorme favor a su creatividad.

No hay que tenerle miedo al aburrimiento de los niños, así como tampoco al uso del televisor. La Dra. Markman sugiere que no es tan terrible que un niño pase una media hora frente a una pantalla, lo recomendable es que no sea un recurso habitual ni excesivo. Para ello recomienda elegir una programación que tenga una duración determinada (15 minutos – 30 minutos) y un final natural para evitar conflictos al apagarla. En niños mayores se puede acordar con ellos un horario o programa a elección y evitar, en la medida de lo posible, que sea el único distractor de un niño.

idea-de-un-niño-feliz-28539794Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos en la adultez es a saber cómo manejar nuestro tiempo, pensando en ello entonces preguntémonos ¿de qué forma aprenderán nuestros niños a decidir por sí mismos cómo usar y manejar positivamente los periodos de tiempo de ocio si siempre estamos “resolviendo” cómo entretenerlos?, ¿Qué les estamos quitamos cuando les damos todo hecho y en las manos?. Imagina a tu hijo adulto, ¿cómo lo ves?, ¿como una persona dependiente o con autonomía?, ¿como una persona que no resuelve si no es por medio de patrones establecidos o como una persona con inventiva, creatividad e iniciativa que sabe utilizar sus recursos de manera positiva?.

Una persona que en su niñez haya tenido momentos de ocio sano, será un adolescente y un adulto con habilidades para usar su tiempo de ocio positivamente, de manera constructiva; un adolescente o adulto que, habiendo tenido o no, la oportunidad de adquirir conocimientos mediante actividades extracurriculares estructuradas, pero sin haber sido sobreestimulado, sabrá cómo utilizar sus conocimientos de forma inovadora, creativa, que sabrá pensar “fuera de la caja” y abrirse las puertas ante los retos que la vida le presente.

Disciplina Positiva

Referencias * Eroski Consumer , Dra. Laura Markman

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