Entendiendo el enojo y los berrinches en niños mayores

Tu hijo de cuatro, cinco, seis o incluso diez años se ha desbordado en un morabietantón de lágrimas?. ¿Ocasionalmente has tenido que lidiar con gritos de enojo, pataletas o azotes de puertas?.

Muchos padres se preocupan por los berrinches que sepresentan entre el año o año y medio de edad, se preguntan si los berrinches que se presentan después de los tres años de edad son normales, si los niños “mayores” también tienen pataletas.

En palabras de la Psicoterapeuta Katie Hurley:

La gente espera que los berrinches desaparezcan después de los primeros tres años de vida, pero no es así como funciona. ¿Has visto alguna vez a un adulto gritando por algo sin sentido? ¡Es una rabieta de niño grande!. Los berrinches de los niños y niñas mayores a menudo se cubren en un miedo tácito, frustración, tristeza o ansiedad.

Los berrinches o rabietas, desde niños pequeños y más grandes, son el resultado de la sobrecarga emocional. La frustración, la ira, la decepción, la tristeza. incluso la alegría misma puede conducir a una rabieta.

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NO HAY NIÑOS MALOS

Después de los primeros años de vida nos asusta, sorprende y molesta cuando nuestro niño o niña “grande” tiene un berrinche. ¿Cuán rápido brinca nuestra mente a pensar en etiquetas negativas?: ES “niño/a difícil”, “niño/a malcriado/a”, “dramático/a”. Lo más fácil (e injusto) es pensar que un niño puede tener “problemas emocionales” por no poder “controlarse” cuando se entera de que se canceló un plan que esperaba con emoción o porque perdió la partida en un juego de mesa.

No significa que un niño mayor esté mal o sea malo por tener una rabieta. A menudo, los niños mayores tienen berrinches porque no saben qué hacer con su miedo, el miedo se transforma en enojo y el enojo puede convertirse en daño, arremetiendo, aislando a los demás, a sí mismos o gritando. Como padres, podemos sentir dificultad al enfrentarnos a todo eso, pero debemos comprender que no podemos controlar a nuestros hijos o lo que les pueda alterar, en su lugar, tenemos que prepararnos y aprender para ayudarles a educar sus emociones, para saber autorregularse de manera positiva.

LA BUENA NOTICIA

La buena noticia es que investigaciones recientes apoyan la adopción de un enfoque positivo en la crianza para guiar a los niños durante las rabietas. Ayudar a los niños a lograr habilidades de autorregulación y reducir las rabietas no ocurre a través del aislamiento, la vergüenza o el castigo. Los niños que sienten una conexión positiva con sus padres, que reciben orientación amorosa pero clara, son mucho menos propensos a desbordarse en rabietas y enojos intensos.

Vamos a destacar aquí lo menos probable, porque no importa lo mucho que puedas escuchar y apoyar a tu hijo para aprender a calmarse, un desbordamiento intenso puede suceder. Es un hecho que un estilo de crianza cálido y de apoyo puede ayudar a los niños a tener menos agitación interna; aún así, la crianza respetuosa y las herramientas que generalmente te han funcionado para hacer frente, probablemente no den resultado en algún momento, sin embargo es un estilo de crianza que te proporciona las destrezas para hacer frente a nuevos retos o a los mismos pero de manera distinta, con creatividad, innovando y transformando porque con la crianza respetuosa, padres e hijos crecen juntos.

ALGUNAS HERRAMIENTAS POSITIVAS PARA AYUDAR A TU HIJO DURANTE UN BERRINCHE

Vía Getty Images

Cambia el “lente”.

Como se mencionó anteriormente, que un niño tenga un berrinche no es malo, simplemente carecen de las palabras o habilidades para expresar su rabia y frustración. Cambia tus “lentes”, transforma tu enfoque de verlo como una “manipulación, coacción, actitud de niño malcriado o consentido” a ver que enfrenta un problema que no sabe cómo resolver, un llamado de orientación del niño hacia el adulto.

Responde amablemente (tanto a niños como a niñas).

Desafortunadamente, investigaciones demuestran que existe un doble estándar cuando se trata de la expresión de la ira. Los adultos (padres, maestros, cuidadores) tienden a responder negativamente a los niños que lloran mientras que se responde con calidez a las niñas que lloran. Los niños necesitan compasión y amor, clara orientación al igual que las niñas.

Mantente presente.

Cuando el hijo de la la Psicoterapeuta y madre Dra. Jessica Michaelson tiene una rabieta, ella encuentra útil decirle “Gracias por dejarme saber que necesitas ayuda”. Entonces, ella permanece cerca para ofrecer apoyo. Tratar de razonar o sermonear durante una rabieta generalmente no funciona, pero la Dra. Michaelson agrega que decir algo positivo como “aquí estoy, te escucho” puede ayudar. Si sabes que tu hijo no quiere decir nada, está bien también. El solo hecho de estar dispuestos a estar disponibles para cuando la tormenta se calme cuenta mucho.

Validar.

Validar los sentimientos y las emociones ayuda no sólo a nuestros hijos para reconocerlas y buscar formas positivas de canalizarlas, nos ayuda también a nosotros pues mientras validamos nos acercamos a sus emociones con un enfoque compasivo y presente que nos puede permitir mantener la calma para observar la necesidad emocional y no a reaccionar mal a la emoción o a la conducta.

Detener la conducta equivocada, no el sentimiento.

Intervenir para detener comportamientos negativos es importante, así como establecer y mantener límites de conducta aceptable en el lugar o situación que se presente. Los niños necesitan ayuda para “desempacar” sus sentimientos y verbalizar sus pensamientos, el adulto debe ayudar a educar las emociones, no castigarlas. Puede parecer un acto complicado el detener el comportamiento pero no el sentimiento, es importante tener en mente que está bien sentir, sentirse enojado, triste, con miedo, cualquier sentimiento es válido, pero no está bien herir a alguien (incluyendo al niño que sufre el berrinche) ni destruir objetos propios o ajenos.

Ser creativos.

Las rabietas de un niño grande e incluso las de los pequeños, requieren que el adulto utilice su ingenio, aprender a solucionar problemas con creatividad (enfocarnos en la solución) y encontrar maneras de trabajar CON los niños en lugar de trabajar CONTRA los niños. A veces los niños pueden necesitar ayuda para expresar su enojo y un plan de aprendizaje para calmarse. Un “frasco de la calma” puede funcionar, un tiempo fuera positivo (no punitivo), una rueda de opciones, existen diversas técnicas y herramientas que sirven tanto a padres como a niños para crear su plan o rutina personalizada para encontrar formas positivas de encontrar la calma y manejar el enojo.

¿CÓMO SABER CUANDO ES DEMASIADO EL ENOJO O CUANDO EL COMPORTAMIENTO EXPLOSIVO ES ALGO PARA PREOCUPARSE?

Los niños sanos desafían a sus padres, los niños sanos también tienen frustraciones y sobrecargas emocionales. La clave aquí es asegurarse de que los berrinches de tu niño/a grande no interfieran con la vida diaria o se conviertan en la forma en que se relacionan o el centro de su relación. Si estás haciendo un esfuerzo para identificar la necesidad detrás de la conducta, para enseñar habilidades de autorregulación, modelando cómo mantener la calma, enfoque en soluciones y permitir que tu niño/a sienta una sana frustración pero aún así las rabietas sin sentido están empeorando o la agresión va en escalada, puede ser útil hablar con un coach de crianza para padres, o profesional de la infancia.


Traducido y adaptado del artículo original: Understanding Big Kids’ Anger and Tantrums por Ariadne Brill de Positive Parenting Connection, publicado el 21 de enero de 2015.


Disciplina Positiva – Educando con Amor y Respeto

Disciplina Positiva Estado de México www.disciplinapositivamex.com

“UN NIÑO NECESITA ALIENTO ASÍ COMO UNA PLANTA NECESITA AGUA”

“Los niños necesitan estímulo así como las plantas necesitan del agua. No pueden vivir sin ella.”

Rudolf Dreikurs afirmaba que un niño mal portado es un niño desalentado. En un sentido literal los niños podrían sobrevivir sin estímulo, pero el estímulo es el alimento que hará que florezcan, así como las flores crecen con el agua.

¿Recuerdas la última vez que te sentiste regañado o humillado por otro adulto?. Por ejemplo en el trabajo, imagina la situación y el momento, ¿qué pensaste?, ¿qué sentiste?, ¿qué decidiste?:

“Esto es muy útil, te lo agradezco mucho, me has motivado y hecho sentir que puedo y que esto es lo que necesito para alentarme a hacer mejor las cosas, recurriré a ti cuando necesite ayuda”

O tal vez sentiste resentimiento, quizá revancha y pensaste: “ya verá”; probablemente tuviste ganas de rebelarte o te sentiste desanimado. ¿Puedes familiarizarte con alguno de esos sentimientos?.

Ahora imagina, ¿qué pasaría si trabajaras en un lugar donde te sabes apreciado como persona, donde sientes que tu opinión y tu trabajo importan, que son valiosos y que contribuyes para el buen funcionamiento de la empresa?. ¿Tendrías alguno de los sentimientos antes descritos o te sentirías alentado para cooperar y dar lo mejor de ti?

Con los niños sucede lo mismo. “¿De dónde sacamos la loca idea de que para hacer que un niño se porte mejor debemos hacerlo sentir peor?”, Jane Nelsen nos invita a reflexionar con esa pregunta y nos dice que esa es la premisa del castigo.

Uno de los conceptos básicos de la Psicología Adleriana nos dice que un niño mal portado es un niño desalentado, que la motivación más poderosa para el cambio es el estímulo. Si un niño o un adulto se comportan mal es porque de alguna forma se sienten desalentados y se deduce que, cuando se sienten alentados, ese mal comportamiento desaparece.

Padres, cuidadores y educadores tratan de motivar el cambio a través de castigos o premios, creyendo que de esa forma alentarán los niños a comportarse o a actuar de determinada forma. Sin embargo los resultados esperados son temporales y generalmente conducen al desánimo cuando no logran la expectativa, pues el esfuerzo se concentra en evitar ser castigado o conseguir un premio.

Para evitar ser castigados o para obtener el premio los niños pueden “portarse mejor”, pero el precio que se paga es la pérdida del sentimiento interno de logro y de capacidad, la pérdida de la confianza en sí mismos y la pérdida de valiosas oportunidades para aprender habilidades de vida.

Rudolf Dreikurs enfatizó que el estímulo es la habilidad más importante que los adultos pueden aprender para ayudar a los niños. Cuando nos esforzamos para alentar a otros y a nosotros mismos, lo que estamos haciendo es ayudar a desarrollar el valor para enfrentar los retos y dificultades de la vida.

¿Cómo puedo estimular a mi hijo?

Al estimular a tu hijo le ayudas a desarrollar coraje, entendido como el valor para crecer y desarrollarse, sentirse capaz, disfrutar, y como dijo Dreikurs “para tener el coraje de ser imperfecto, sentirse libre de cometer errores y aprender de ellos”

El estímulo se da en muchas formas. Cada una de las herramientas de Disciplina Positiva está diseñada para ayudar a que los niños se sientan mejor, se sientan animados y estar así motivados para hacer y comportarse mejor, por ejemplo:

  • Las reuniones familiares donde los niños aprenden a dar y recibir estímulo, participar aportando ideas para solucionar problemas.
  • Preguntas curiosas que invitan a los niños a pensar en vez de decirles qué es lo que deben pensar, mismas que les dan un sentido de elegir usar su poder personal como parte de una responsabilidad social.
  • Permitir que los niños tengan la oportunidad de aprender y crecer de sus errores y experiencias.
  • Mostrar confianza en los niños para que puedan desarrollar la confianza en sí mismos.
  • Pasar tiempo especial juntos, para asegurarse de que se transmita el mensaje del amor y fortalecer la conexión.

El uso exitoso de aliento requiere actitudes de respeto por parte de los adultos, interés en el punto de vista del niño y el deseo de brindar oportunidades para que desarrollen habilidades que conduzcan a la independencia, a la seguridad en sí mismos independientemente de las opiniones de los demás.

Los niños alentados son niños que a su vez alientan, hacen sentir bien a otros niños y a sus mismos padres, no necesitan de premios o castigos porque su motivación radica en la alegría de saberse capaces. Son niños seguros que no se avergüenzan de sus errores pues saben que no son juzgados y que de ellos aprenden; conocen y desarrollan el sentido de cooperación y de comunidad.

Te invitamos a nuestro próximo Taller donde ahondaremos en la filosofía de la Disciplina Positiva, conoceremos y enlazaremos otras herramientas de crianza respetuosa que te ayudarán a disfrutar más tu rol parental o cuidador, así como del desarrollo de tus hijos en un ambiente de amor y respeto familiar.

Se llevará a cabo el sábado 13 de junio de 2015 en IMAGINA, Centro de Atención y Apoyo Materno Infantil.

Para solicitar detalles e información enviános un mail a disciplinapositiva.edomex@gmail.com


facebook.com/disciplinapositiva.emx

Disciplina Positiva

CRIANZA RESPETUOSA EN PRÁCTICA: TRES EJEMPLOS

A menudo los padres dicen que tienen idea de la crianza respetuosa o positiva, pero no están muy seguros de cómo ponerla en práctica en las interacciones diarias. Como cualquier otra familia, tenemos momentos que son desafiantes o difíciles, así que aquí están tres ejemplos de cómo ponemos la crianza positiva en práctica:

niños

#1 EL CASO DEL “NO QUIERO”

Una mañana, mi hijo de seis años no dejaba de preguntar cuándo estaría listo el desayuno. No quería poner las servilletas en la mesa (es su trabajo de cada mañana). Empaticé con él a pesar de que yo tenía mucha hambre y me estaba enojando. Honestamente yo pensaba “son sólo servilletas, no te morirás si las pones”. En lugar de eso le dije: “No tienes ganas de poner las servilletas esta mañana, lo entiendo.. hmm”. Decidí entonces darle dos opciones: “Puedes poner las servilletas mientras lavo la fruta o podemos intercambiar puestos de trabajo por hoy”.

Él respondió: “No, no quiero hacer nada hoy”. Dije: “Todos tenemos un trabajo a la hora del desayuno, puedes elegir qué trabajo hacer o intercambiar conmigo y esa es mi oferta final!” (Lo dije con una sonrisa amable pero con un tono firme).  Él dijo: “Está bien, intercambiemos trabajos”

Mi hijo no estaba emocionado por intercambiar trabajos pero tampoco estaba enojado. Después de que terminó de lavar la fruta preguntó si podría cortarla y hacer una ensalada. Así que en lugar de discutir para que pusiera las servilletas, esto se convirtió en una interacción positiva.

¿Por qué funcionó?: Una vez que mi hijo se sintió incluido y capaz, la idea de hacer algo de trabajo antes del desayuno no fue tan abrumadora. Además, tuvo la oportunidad de elegir, de idear y ofrecer una solución. Sentir que se confiaba en él una tarea que normalmente era mía, lo hizo mucho más interesante.

#2 EL CASO DE LOS ZAPATOS PERDIDOS

Una mañana, todo mundo estaba listo para salir cuando vi a mi hijo de cuatro años sin los zapatos puestos. “¿Dónde están tus zapatos? Le pregunté, su respuesta fue: “No lo sé, no puedo encontrarlos por ningún lado”

“¿Estás bromeando verdad?, ¿cuántas veces….” No estaba gritando, pero no me gustaba la dirección que estaba tomando así que me detuve.

Tomé una respiración profunda y continué “Espera, vamos a empezar otra vez. ¿Dónde has buscado?” -“Uhmmm… debajo del sofá y en la zapatera, pero NO.. no había zapatos, tal vez el perro se los comió”. Lo dijo con una gran sonrisa. “Ok, vamos a buscar juntos, pero hagámoslo rápido para que no se haga tarde” le ofrecí.

Todos empezamos a buscar y entonces mi hija de dos años corrió hacia nosotros: “¡Los encontré, los encontré, mírame, encontré los zapatos!”. Los niños se dieron un gran abrazo. Antes de que pudiera decirle algo, mi hijo le dijo a su hermana: “Gracias Bella por encontrarlos” (realmente ese gesto derritió mi corazón) En el auto, le pregunté a mi hijo dónde pensaba que debía poner los zapatos al llegar a casa. A la mañana siguiente, los zapatos estaban en la zapatera, donde debían ir y no tuvimos problemas.

¿Por qué funcionó?. En vez de culpar o regañar sobre los zapatos perdidos, como originalmente quería hacerlo, me di cuenta de que en ese momento ofrecer ayuda a mi hijo de cuatro años era mucho más valioso que hacer sentir mal a todo el mundo por los zapatos perdidos, perder los ánimos o  el  tiempo. Además, al seguir con el tema en el auto, tuve la oportunidad de ofrecerle una corrección respetuosa sobre poner sus zapatos en el lugar que le corresponden.

#3 EL CASO DEL CASI COLAPSO EMOCIONAL

“¿Me compras esto Mamá?” Me dijo Bella un día en la caja del supermercado.

“Oh, se ven deliciosos, pero no cariño. Ya elegimos muchas otras cosas de la tienda, no voy a comprar esos”, “Oh…” Dijo ella con un hilo de voz y con unas lagrimitas a punto de brotar.

Intenté pensar desde su punto de vista… ¿quién puede resistirse a unos bombones de Hello Kitty?, son rosas, tienen la forma de Kitty, ¡se ven tan tentadores!. Pero no quiero comprarlos y NO voy a comprarlos. Tuve una duda interna de 10 segundos. Gracias tienda por ponerlos justo ahí donde mi hija de dos años puede verlos y babear por ellos. En serio creo que es cruel, dos años de caminar por la tienda, todo lo que ve son rodillas peludas y Bam!… dulces en la caja, no es de extrañarse que lo quiera, ¡se ven tan buenos!

Me arrodillé a su nivel y le dije “¿Desearías que te los comprara para que te los puedas comer todos?”, -“no, Mamá, me gusta el gato, no comer, abrazar al gato”… -“Oh, ok, entonces quieres abrazarlo y luego volverlo a su lugar?” le pregunté -“Sí mamá”…. Uhm. Un desastre potencial a la vista si decide no soltarlo.. uhmmm.. es el plan, ok, lo tengo.

-“Oye, ¿qué tal si abrazas al gato, luego lo ponemos en su lugar y le das al cajero la tarjeta de la  tienda?, fue un alivio que aceptara y entonces, seguimos nuestro plan.

¿Por qué funcionó? En lugar de exigirle a mi hija que alejara sus manos del dulce, tomó sólo un momento ver las cosas desde su perspectiva. Además, darle a mi hija una tarea específica por hacer para después de abrazar al gato hizo mucho más fácil la transición de alejarse de las garras de la dulce gatita.

A veces puede parecer que la ruta de la crianza respetuosa o positiva implica más tiempo o que requiere demasiada paciencia, siendo una mamá ocupada con tres hijos te puedo prometer que no tengo un montón de tiempo ni paciencia infinita… lo que más me motiva es que cuanto más practicamos la crianza positiva, más fácil se vuelve, surgen menos conflictos y sé que mis niños están aprendiendo habilidades muy valiosas como aprender a escuchar, cooperación, resolución de problemas y la autorregulación.

P-O-S-I-T-I-V-E-P-A-R-E-N-T-I-N-G


Traducido del artículo Positive Parenting in Practice: 3 examples escrito por Ariadne Brill de Positive Parenting Connection 

¿La crianza respetuosa significa dejar que tus hijos hagan lo que quieran?

“¿Qué no hay un lugar y un momento para que un padre o madre esté simplemente “a cargo”? Con este nuevo enfoque, muy a menudo y sobre todo ahora, prácticamente ella hace lo que quiere… yo no quiero que mi hija sea una mocosa incontrolable” Ambar.

Familia

Con frecuencia, los padres se confunden sobre la crianza respetuosa o positiva. Piensan que si dejan de castigar a sus hijos éstos serán incontrolables y harán lo que quieran. Pensar así es asumir que sólo existen dos opciones: ser permisivo o ser punitivo (autoritario). ¿Qué pensarías de conservar tus expectativas y al mismo tiempo ofrecer apoyo y comprensión a tu hijo?

Supongamos que le dices a tu hija que es hora de ir a la cama, ella te ignora y te dice “¡NO!”, ¿cuáles son tus opciones?

  • Amenazarla o castigarla (lucha de poderes, gritos en escalada, arruinando la noche para todos y dañando la relación con tu hija)
  • Permitirle que haga lo que quiera. (Te debates entre lo que es bueno para ella y para el resto de la familia, crees que con el tiempo ella sola aprenderá, hasta que un día explotas. No es exactamente una paternidad pacífica o responsable)
  • Estableces límites, con empatía. Dices “Veo que quieres seguir jugando, lo puedo comprender, es difícil de parar. Apuesto que cuando seas mayor jugarás toda la noche, todas las noches, verdad?. Ahora es momento de prepararte para ir a la cama, ¿quieres ir volando como avión hasta el baño o subirte a mi espalda y galopar como caballo hasta ahí?”

Un padre que educa con crianza respetuosa no es el huye del desacuerdo. El conflicto forma parte de cualquier relación humana. Los niños aprenden poniendo a prueba los límites, y tu hijo no va a entender por qué es tan importante bañarse AHORA MISMO. Así que los padres necesitan establecer límites y expectativas casi constantemente.

Un padre que educa con crianza respetuosa aprende y busca regular sus propias emociones constantemente, de manera que pueda mantenerse amorosamente conectado mientras establece esos límites y lidia con esos desacuerdos. Eso es lo que crea un hogar mucho más pacífico. Eso es lo que ayuda a que tu hijo QUIERA seguir tu guía, y eso es lo que ayuda a los niños a gestionar sus emociones así como a controlar su comportamiento y querer hacerlo!.

Así que los padres respetuosos están más “a cargo” que la mayoría de los padres. Están a cargo de sus propias emociones y por lo tanto, del estado de ánimo de su hogar. Eso les permite ser mejores guías para sus hijos.

Por supuesto, seguirá habiendo ocasiones en las que tu hijo conseguirá “hacer lo que quiera”. A menudo será porque apruebas lo que está haciendo. A veces podrá ser que realmente quiera algo, y decides que puedes vivir con los resultados, como por ejemplo tener una mesa para jugar con arena en casa. Incluso algunas veces será algo que vaya en contra de tu mejor juicio, pero será porque tú y tu hijo decidieron darse la oportunidad, como construir un castillo de arena en un recipiente plástico en la cocina. Y sí, algunas veces le dejarás hacer cosas simplemente porque estás sujetando al bebé y no puedes intervenir, porque no tienes la energía para entrar en una discusión o porque has observado que tu hijo está desarrollando habilidades para resolver problemas y no tienes que decirle que limpie porque simplemente lo hará por iniciativa propia. Así que tú decidirás que no será tan grave barrer algo de arena que caiga al suelo mientras juega y que incluso lo pueden hacer juntos. Esto es elegir tus batallas. Pero en ninguno de todos estos casos estás abdicando, simplemente estás tomando una decisión.

La crianza positiva o respetuosa significa que regulas tus propias emociones primero. Después, intentas ver las cosas desde el punto de vista del niño, por lo que generalmente buscarás una solución CON tu hijo, sin que ello signifique dejar que “haga lo que quiera” si realmente consideras que la respuesta debe ser No.

Así que los padres que crían de forma respetuosa SÍ dicen “No”. Lo dicen muchas veces, pero en formas que enseñan y no restrictivas. Y eso no es algo malo para tu hijo, de hecho, esa experiencia de “cambiar el interruptor” entre lo que él quiere y lo que tú le estás pidiendo, es lo que permite el desarrollo de esa parte del cerebro que proporciona a tu hijo auto-disciplina, pero tiene una trampa. Cuando de forma regular los niños se sienten forzados, obligados y empujados, aparece la resistencia, como en cualquier persona. Es por eso por lo que la disciplina externa (en forma de premio, castigo, maltrato) no fomenta la auto-disciplina. Lo elemental es permanecer conectados y compasivos, recordemos que los niños se portan mejor cuando se sienten mejor, cuando tienen ese sentido de pertenencia y significancia, de esa forma serán niños cooperativos en lugar de niños obligados.

¿Significa eso que tu hijo colaborará felizmente siempre, en todas las ocasiones? No siempre. A menudo, todavía pondrá objeciones. Entonces, ¿cómo mantenerte respetuoso y positivo?

  • Mantén la calma. Cuando te veas envuelto en una “lucha o huida”, con seguridad tu hijo entrará en una espiral sin control. Si puedes mantenerte calmado, tu hijo estará mucho más dispuesto a cooperar. Estudios muestran que tan sólo notar tu respiración te mantendrá más calmado y también te ayudará a percibir tus pensamientos, y replantearlos si es necesario. Por ejemplo, “¿Por qué me está haciendo esto? ¡No puedo más!” puede convertirse en: “Está actuando como una niña porque es una niña y quiero entender qué detonó su comportamiento… Yo soy el adulto aquí… Pase lo que pase, puedo manejarlo“.
  • Empatiza. Valida sentimientos y emociones, si tu hijo se siente comprendido, estará mucho más dispuesto a aceptar los límites y responderá todavía mejor si lo involucras en definir juntos cuáles serán los límites. “Desearías de verdad hacerlo…”, “Entiendo, estás muy decepcionado…”, “Sé que esperabas que…”.
  • Recuerda que los hijos únicamente aceptan nuestro liderazgo por la relación que tenemos con ellos. Si se resisten o nos desafían, es signo de que necesitamos enfocarnos en conectar con ellos. Si tu hijo frecuentemente se niega a cooperar, asegúrate de tener un Tiempo Especial juntos todos los días. Todas las familias de las que sé que han hecho del Tiempo Especial una prioridad, han dicho que su hogar se ha vuelto más pacífico. El punto es no limitarse a leer un libro o hacer galletas juntos, lo que tu hijo necesita es que pongas todo tu amor y atención en él o ella, crear la seguridad para que pueda sentirse confiada de mostrándote todos sus sentimientos que, de reprimirlos, darían lugar a “malos” comportamientos.
  • Renuncia al castigo (y al tiempo fuera, premios, maltratos de cualquier tipo) . Si has estado dando “manazos”, “nalgadas”, “chirlos”, a tu hijo o arrastrándole hasta su sillita o rincón de pensar, puedes estar seguro de que estará menos cooperativo. Y esto es así porque no cree que realmente estés de su lado y puedes estar segura de que tampoco estará “reflexionando” en lo que “hizo mal”. No estará desarrollando la parte de su cerebro que le permite cambiar el interruptor (porque, ¿por qué habría de hacerlo?). Está siendo forzado desde el exterior, por lo que no estará desarrollando la auto-disciplina. Así que cuando le pides que haga algo, no tendrá el control mental o la motivación para cumplirlo, a menos que le amenaces (lo cual muchos padres interpretan como que esos métodos están funcionando).. Si quieres cooperación sin recurrir a los castigos, necesitas centrarte primero en la conexión, para que tu hijo QUIERA seguir tu liderazgo.
  • Busquen soluciones. Enfocarse en el problema no resuelve las cosas, al contrario, puede desatar más desencuentros. Enfocarse en soluciones permite “salirse de la caja” y ver más allá. Desde algo sencillo como no poder escalar hasta la despensa hasta algo más complicado “¿qué puedes hacer para solucionarlo?” Procura no resolverles todo, invita a buscar soluciones o da opciones, busquen el equilibrio entre el problema, las necesidades de ustedes y de la situación.
  • Bienvenida a la crisis. Hay ocasiones en las que simplemente no podrás encontrar una solución en la que todos salgan ganando. No todos los deseos de tu hijo tienen que ser satisfechos. De hecho, a menudo los niños (al igual que los adultos) provocan un enfrentamiento cuando lo único que necesitan es ayuda con sus emociones.

Especialmente si estás en la transición de la crianza autoritaria o permisiva a la crianza respetuosa, tu hijo puede tener berrinche más fuertes o puede parecer que su conducta empeora, tómalo como una señal de que necesita tu ayuda para vaciar su carga emocional o porque está habituado a cómo eran las cosas, a tus reacciones de antes, no te rindas, continúa con paciencia, amor y firmeza y poco a poco las cosas cambiarán, SIEMPRE para bien. Su relación se fortalecerá, su conducta mejorará y disfrutarás más la maternidad / paternidad.

  • Establece límites claros, con firmeza y amabilidad, usa toda tu gentileza. Eso creará en tu hijo la seguridad para mostrarte sus penas y sus temores. Cuando él o ella actúe como si se tratara del fin del mundo, recuerda que los niños más pequeños sienten emociones muy grandes, y sus cerebros no están lo suficientemente desarrollados todavía para procesar sus emociones a través de las palabras. Acepta su decepción con tanta empatía como puedas, incluso si su ira está especialmente dirigida hacia ti, no lo tomes como algo personal.

Tu compasión comunica comprensión, y que sientes sinceramente que tal cosa haya sido tan molesta para él. Será la calma que muestres (no tus palabras) la que comunique que sabes que se trata de sentimientos, los cuales pasarán una vez hayan sido expresados, y que el sol saldrá de nuevo. Experimentar todas esas emociones en la seguridad de tu presencia, y el aprendizaje de poder salir adelante a pesar de ello es cómo tu hijo desarrollará la resiliencia.

Recuerda que estar a cargo significa que actúas como un líder, no como un dictador. Los buenos líderes no obligan, no maltratan, no sobornan, lideran dando ejemplo, también se equivocan pero reparan y salen adelante con mayor aprendizaje. Escuchan, tratan de buscar un equilibrio entre las necesidades de todos, y protegen. Estar a cargo significa que tomas la responsabilidad de proporcionar un ambiente amoroso y seguro. No significa que necesites ser controlador o punitivo.

  • Tómate tiempo para procesar tus emociones sobre cómo han sido tus experiencias sobre otros padres “a cargo.” Por ejemplo, si tus padres fueron muy estrictos, puedes tener el temor de que no estarás “a cargo” a menos que controles todos y cada uno de los movimientos de tu hijo. O tal vez no quieras repetir ese patrón, y por ello no establezcas límites. Eso no ayuda a tus hijos, y lo más probable es que termines recurriendo a los gritos y a todos los recursos que querías evitar cuando finalmente las cosas se te vayan de las manos. Los niños sin límites nos empujan hacia a nuestros propios límites.

Si, en cambio, nos permitimos a nosotros mismos sentir todas emociones de la infancia sobre lo solos que nos sentimos entonces, lo que nos dolió, lo que nos entristeció… entonces ya no nos controlarán más. No recurriremos a la lucha de poder o huida cuando nuestros hijos estén enfadados. Somos libres para establecer límites y guiar a nuestros hijos con empatía. Cuando nos dejemos ir todo eso, podremos abandonar el sentimiento de culpa, intensificar nuestro auto-cuidado, y volver a conectar con nuestro niño..

Dejar que los niños hagan todo lo que quieran no sería bueno ni para ellos, ni para nosotros. Pero lo maravilloso de establecer límites empáticamente es que éstos ayudarán a que nuestros hijos QUIERAN cooperar.

Así llegarás a ser más pacífico.


Traducido y adaptado del artículo “Does Peaceful Parenting Mean Letting Kids do Whatever they Want?” Dr. Laura Markham, fundadora de AhaParenting.com

¿Por qué hacen tantas preguntas los niños y niñas?

Llega un momento en que todo papá o mamá se encuentra ante un constante bombardeo de preguntas, si además de las preguntas tu hija habla todo el tiempo, bueno… seguro coincidirás en que a veces no puedes escuchar ni tus pensamientos, sin embargo es importante no perder la paciencia y saber que en esta etapa de desarrollo, como en todas, nuestra disposición y guía son determinantes para la forma en que nuestros hijos se relacionen con el mundo a lo largo de su vida .

Your Preschooler's Toughest Questions Answered_2

Pero ¿Por qué hacen tantas preguntas?.

La etapa de las preguntas suele aparecer a partir de los tres años de edad, en esta etapa el lenguaje experimenta un gran desarrollo que les permite pedir y dar información, expresar dudas, sentimientos, y seguir conversaciones. Por más desesperante que nos pueda parecer, no debemos perder de vista que se trata de una fase normal e indicativa de que el lenguaje y el pensamiento de tu hij@ se desarrolla adecuadamente.

Los niños y niñas tienen una necesidad incansable de exploración, manipulan objetos, se los llevan a la boca, observan e investigan su entorno y cuando aparece el lenguaje, aparecen también las preguntas que significan una nueva forma de conocer e investigar su entorno.

Para poder manejar adecuadamente la comunicación, evitar la frustración y conservar la paciencia  es muy útil para los padres saber que esta, como cualquier otra etapa, es parte de un proceso natural y necesario para el desarrollo de nuestros hijos.

¿Qué podemos esperar? CR98_001_0006_02EC

Preguntas, preguntas y más preguntas, que pueden ser absurdas, agobiantes, ocurrentes o también un reto para nuestro conocimiento y habilidad de respuesta.

Seguramente harán la misma pregunta una y otra vez, les gusta la repetición, que la información que están recibiendo se confirme una y otra vez, la práctica de reafirmar que a determinada pregunta le corresponde siempre la misma respuesta les da seguridad. Desde este punto podremos ver que no hay razón para enfadarnos, pensar que lo hacen por necedad o porque no entienden lo que les decimos.

Child-Actor-Question.jpg.625x487_q100¿Qué habilidades desarrollan? 

Siendo el lenguaje una nueva herramienta para ellos querrán practicarla, a través del lenguaje ejercitan su habilidad para preguntar y responder, imitan entonación, ritmo de las frases, palabras, conceptos nuevos, habilidades de comprensión al procesar la información que el adulto le da en sus respuestas.

En su mente todo tiene un origen y una finalidad, todo tiene que tener un motivo, una razón, para ellos no existe la casualidad por lo que las preguntas les ayudan a ordenar, a entender, a ampliar su mundo y la comprensión del mismo.

¿Cómo debemos actuar los padres en la fase de las preguntas? kids-asking-parents1

En el entendido de que es una etapa normal de desarrollo, es muy importante la participación de los padres cuando los niños entran en esta fase. Se dirigen normalmente a nosotros porque somos el intermediario o la guía a través de la cual pueden obtener explicación de la realidad que van conociendo. La forma, actitud y disposición con que respondamos influirá de manera determinante en cómo se relacionen con el mundo a lo largo de su vida.

Lo más recomendable es responder con naturalidad, de forma sencilla, amena e interesante; con lenguaje y ejemplos adaptados a su nivel de comprensión, sin mentirles y estando conscientes de lo que puedan asimilar.

Gradualmente podemos dar mayores explicaciones y preguntarles si quedó claro lo que quisimos decir, en su caso, podemos reconocer que no sabemos todo, que no tenemos todas las contestaciones a sus dudas respondiendo por ejemplo con un: “no lo sé, pero podemos investigar juntos para encontrar la respuesta”.

Los niños entenderán cuando le digamos que no sabemos algo o haya preguntas que queden sin contestación, lo más importante es que el niño sabrá que las preguntas tienen respuesta y aunque no se tenga en ese momento, existe la capacidad de buscarla.

Siempre que sea posible, podemos aprovechar para dar nueva información en la respuesta, enseñar nuevas palabras y conceptos favorecerá la capacidad de observación, de curiosidad y enriquecimiento de vocabulario.

También podemos hacerles preguntas, de esta manera fomentaremos la comunicación, que ellos pongan en práctica la capacidad de dar información y poder maravillarnos con su capacidad de lógica y razonamiento, ingenio y respuestas que tal vez no habíamos considerado.

¿Qué debemos evitar?

Ignorar, ridiculizar, menospreciar la pregunta y sobre todo evitar hacerlo con tu hijo, con la persona. (“Esa es una pregunta tonta”, “Qué tonto eres”)

Al cortar la comunicación con tonos de fastidio o desagrado (“¡¿ay ahora qué!?”, “ya vas a fastidiar otra vez”, “pero qué necio”, “qué pesado eres”, “ya cállate”), cortamos también su impulso natural del desarrollo de su inteligencia. Ridiculizar, ignorar o castigar por preguntar puede conducir a crear timidez o inseguridad en el niño, puede desarrollar una falsa creencia sobre sí mismo, problemas de adaptación, sentido de incapacidad, conformidad o fracaso escolar.

No siempre podrás responder, pero es mejor decirlo sin desanimarlo a preguntar, puedes pedirle que necesitas de su ayuda para que espere mientras termines lo que estás haciendo o que más tarde tendrán un tiempo juntos para platicar y volver a las preguntas.

Dejar siempre abierta la línea de comunicación es muy importante, animarlos a preguntarnos les ayudará a desarrollar su inteligencia y lenguaje, en esta etapa de las preguntas puedes sentar las bases para una buena comunicación y una relación de confianza a largo plazo con tu hijo.

Así que a armarse de paciencia y de herramientas creativas que ayuden a fortalecer su habilidad de lenguaje y la relación entre padres e hijos.

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Conexión antes que Corrección

¿A qué nos referimos con esta herramienta de Disciplina Positiva?

Como hemos mencionado anteriormente, los niños se desarrollan y responden positivamente cuando se sienten conectados, las neurociencias comprueban que los niños aprenden y se desarrollan mejor cuando se sienten mejor (el sentido de pertenencia y significancia que nos enseñan Alfred Adler y Rudolf Dreikurs).

Muchos de los problemas y retos que enfrentamos padres e hijos, y que no sabemos cómo resolver, se deben a la falta de conexión. Diversos estudios muestran que no podemos influir de manera positiva en el comportamiento de un niño hasta que forjemos una conexión con ellos. A veces necesitamos detenernos en luchar contra el mal comportamiento y reparar o fortalecer primero la relación con nuestros hijos.

Cuando los niños presentan algún mal comportamiento los padres queremos saber qué debemos hacer para que nos escuchen, para que hagan las cosas, para que no peleen, para que no nos desafíen. Ante la impotencia y desesperación posiblemente gritemos, regañemos, volviéndonos autoritarios e implementemos castigos, o seamos permisivos y dejemos que todo pase.

Lo que necesitamos entender es que los remedios son secundarios, la relación con nuestros hijos y la conexión que sientan con nosotros es lo más importante, es lo que marcará la diferencia, en ella se sustenta el buen comportamiento.

La conexión crea una sensación de seguridad, confianza, apertura y cercanía entre padres e hijos. Sermonear, regañar, culpar, castigar, avergonzar crean conflicto, peleas, indiferencia y generan distancia.

La conexión efectiva se da cuando ambos, niños y adultos desarrollan un sentido de pertenencia y significancia. ¿Qué podemos hacer para favorecer una mejor conexión y comunicación con nuestros hijos?, aquí unas herramientas de Disciplina Positiva que nos pueden ayudar:

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Pasar un tiempo especial con ell@s. Saber que disfrutamos pasar tiempo en su compañía crea una gran conexión, es estimulante para ambas partes.

Escuchar. Con total atención, sin distractores, haciendo contacto visual y a la misma altura, ¿cómo te sientes cuando intentas hablar con alguien y notas que no te está escuchando o cuando intentas hablar y te interrumpen?, ¿cómo crees que se sienta tu hijo cuando intente comunicarse contigo y estés mirando el teléfono o pensando en otra cosa?. Esta práctica permitirá que te ponga atención cuando necesites que te escuche.

Hacer preguntas curiosas que ayuden a los niños a entender sus sentimientos, a explorar las consecuencias de sus decisiones en lugar de imponerles consecuencias autoritarias y no relacionadas con lo sucedido. Las preguntas sinceras abren el corazón y el cerebro racional: “¿qué pasó entonces?”, “¿cómo te sentiste?”, “¿qué fue lo que más te gustó/molestó?”.

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Validar los sentimientos de tus hij@s. Si está triste, enojado, preocupado. Validar sus sentimientos y ayudarle a reconocerlos poniéndoles nombre: “parece que estás molesto, ¿es así?”, “¿qué te hizo sentir así?”, “te comprendo, yo también me he molestado cuando…”. Todos nos sentimos conectados cuando nos sentimos comprendidos. Sin juzgar, burlarse o minimizar sus sentimientos, las emociones de los niños son tan reales como las nuestras, solo porque puedan entristecerse por el color de un vaso que les tocó, no quiere decir que sus emociones sean menos significativas o reales.

Comparte tus sentimientos y pensamientos cuando sea prudente. Recuerda que los niños te escucharán cuando sientan que también son escuchados. Comparte experiencias o anécdotas de ti.

Enfocarse en buscar soluciones CON l@s niñ@s después de un periodo de enfriamiento. Culpar y avergonzar daña la relación, es una pérdida de tiempo que sumerge en luchas de poder. Enfocarse juntos en cómo solucionar un problema invita a la cooperación, al respeto, a desarrollar pensamiento reflexivo. Los niños se sienten más dispuestos a actuar cuando participan en las soluciones.

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Sé firme y amable: La crianza autoritaria da poder, la crianza amable y firme da liderazgo, el liderazgo está por encima del autoritarismo y del poder porque inspira y motiva. Ser firmes es importante para mostrar respeto a nosotros mismos y hacia las necesidades que presenta la situación, la amabilidad es importante para mostrar respeto al niño.

Estimúlal@. Estimular no es alabar, concentrarse en sus esfuerzos más que en el resultado muestra a los niños que los valoramos incondicionalmente por quienes son más que por lo que puedan hacer, lo segundo desarrollará una necesidad de aprobación externa, de sentirse incapaces, que no valen lo suficiente o los queremos menos cuando “fallan”.

Cumplidos y agradecimientos: Hacerles saber lo que apreciamos de sus acciones nos acerca a ellos. Se sienten bien y aprenden a distinguir las buenas acciones cuando se les reconocen: “Aprecio que hayas dejado que tu hermana jugara con tu juguete. Sé es especial para ti, ella se divirtió. Gracias por compartir”.

Tomar los errores como grandes oportunidades de aprendizaje. No hay nada malo en equivocarse ni debe ser motivo de vergüenza, papá y mamá también se equivocan, el error enseña lo que podemos mejorar en el fututo. Es más fácil hacerse responsables de los errores cuando los vemos como oportunidades de aprendizaje.

Sé comprensivo cuando experimente las consecuencias de sus actos: Evita frases como “¿ya ves?”, “yo te dije”, “eso te pasa por”, “ya sabía, si me hubieras hecho caso”, recuerda, los errores son oportunidades, enfóquense en lo positivo y en qué puede aprender.

secure-attachmentRecuperación: (Reconocer – Reconciliar – Resolver). Reconocer nuestros propios errores es importante para hacerles saber que queremos ser los mejores padres que podamos por ellos. ¿Qué mejor manera de saber lo importante que sus sentimientos son para nosotros que con sincera disculpa por nuestro error, y una oferta para trabajar en una solución cooperativa, respetuosa?.

Abrazos. ¡Siempre hay momentos en donde todo lo que necesitamos es un abrazo!.

En Disciplina Positiva “corrección” tiene un significado distinto a lo que convencionalmente se entiende. La mayor diferencia radica en que la corrección convencional generalmente implica castigos (tiempo fuera punitivo, quitar privilegios, etc.). En otras palabras, la corrección convencional consiste en que los adultos le hagan algo a los niños. La corrección en Disciplina Positiva involucra respetuosamente a los niños siempre que sea posible, para encontrar soluciones conjuntamente.

Cuando existe conexión en tu relación con tus hijos, son más abiertos a una corrección respetuosa. Si la conexión con nuestros hijos es fuerte, estas herramientas funcionan muy bien. Si nuestra conexión es débil, estas herramientas ayudan a fortalecerla y a guiar el comportamiento de nuestros hijos.

A medida que fortalezcas la conexión con tus hij@s, notarás que por sí misma ayudará a ambas partes a resolver, autorregularse y corregir su propia conducta. Cuando hay una buena conexión entre padres e hij@s, habrá ocasiones en que no deberás corregir pues el niño o la niña estarán en calma y en control de sí mismo.

Disciplina Positiva

 

 

 

 

 

 

 

Disciplina Positiva. Antecedentes

Disciplina Positiva. Antecedentes

Antecedentes.

La Disciplina Positiva se basa fundamentalmente en el trabajo de Alfred Adler, Psiquiatra Austriaco de principios del siglo 20, quien creía que el comportamiento de los seres humanos se basa en su deseo de mejorar su situación en la vida y que todos los seres humanos, incluidos los niños, son iguales, merecedores de dignidad y respeto. Él valoraba el sentido de  comunidad y enseñó que la necesidad más básica de las personas era el tener un sentido de pertenencia a un grupo (familia, escuela, comunidad) y sentirse capaces de contribuir al bienestar del grupo. Se dio cuenta de que una de las principales herramientas para ayudar a las personas era el poder del estímulo.

Un poco más tarde, Rudolph Dreikurs, Psiquiatra discípulo de Adler, desarrolló trabajos sobre la Psicología Adleriana, llevándolos a la práctica y convirtiéndose en un firme defensor de la necesidad de enseñar, a padres y profesores de todos los niveles socioeconómicos, medios eficaces para ayudar a los niños y a las familias.

La obra de Adler y Dreikurs fue adaptada y ampliada por Jane Nelsen y Lynn Lott, para hacer frente a las necesidades de las familias, las escuelas y los niños de hoy.

En 1980 ambas asisten a un taller de Psicología Adleriana. Después de esto Lynn comienza a realizar talleres y con ayuda de algunas personas escribe el primer manual de enseñanza para padres. Jane Nelsen, como directora del proyecto ACCEPT (Conceptos Adlerianos de Consultoría para alentar a Padres y Maestros) obtuvo resultados importantes al orientar a padres y maestros en la disciplina con sus niños, el resultado fue tan significativos que obtuvo una concesión para ser difundido en los demás distritos escolares de California y en 1981 escribió y publico el libro “Disciplina Positiva”.

En 1988 Jane Nelsen y Lynn Lott escriben el libro “Disciplina Positiva para Adolescentes”, y empezaron a enseñar a padres y educadores, a través de talleres vivenciales, a desarrollar habilidades y competencias que les permitan desarrollar su rol eficientemente ya sea en la crianza en el hogar o en el salón de clase.

Desde entonces y en conjunto con otros colaboradores, la serie de libros de Disciplina Positiva se ha incrementado en títulos que se refieren a diferentes edades, contextos familiares y situaciones concretas. Disciplina Positiva es enseñada y difundida entre los padres, familias, escuela, comunidad a través de los y las Educadoras de Disciplina Positiva Certificadas por la Asociación de Disciplina Positiva de Estados Unidos.