Entendiendo el enojo y los berrinches en niños mayores

Tu hijo de cuatro, cinco, seis o incluso diez años se ha desbordado en un morabietantón de lágrimas?. ¿Ocasionalmente has tenido que lidiar con gritos de enojo, pataletas o azotes de puertas?.

Muchos padres se preocupan por los berrinches que sepresentan entre el año o año y medio de edad, se preguntan si los berrinches que se presentan después de los tres años de edad son normales, si los niños “mayores” también tienen pataletas.

En palabras de la Psicoterapeuta Katie Hurley:

La gente espera que los berrinches desaparezcan después de los primeros tres años de vida, pero no es así como funciona. ¿Has visto alguna vez a un adulto gritando por algo sin sentido? ¡Es una rabieta de niño grande!. Los berrinches de los niños y niñas mayores a menudo se cubren en un miedo tácito, frustración, tristeza o ansiedad.

Los berrinches o rabietas, desde niños pequeños y más grandes, son el resultado de la sobrecarga emocional. La frustración, la ira, la decepción, la tristeza. incluso la alegría misma puede conducir a una rabieta.

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NO HAY NIÑOS MALOS

Después de los primeros años de vida nos asusta, sorprende y molesta cuando nuestro niño o niña “grande” tiene un berrinche. ¿Cuán rápido brinca nuestra mente a pensar en etiquetas negativas?: ES “niño/a difícil”, “niño/a malcriado/a”, “dramático/a”. Lo más fácil (e injusto) es pensar que un niño puede tener “problemas emocionales” por no poder “controlarse” cuando se entera de que se canceló un plan que esperaba con emoción o porque perdió la partida en un juego de mesa.

No significa que un niño mayor esté mal o sea malo por tener una rabieta. A menudo, los niños mayores tienen berrinches porque no saben qué hacer con su miedo, el miedo se transforma en enojo y el enojo puede convertirse en daño, arremetiendo, aislando a los demás, a sí mismos o gritando. Como padres, podemos sentir dificultad al enfrentarnos a todo eso, pero debemos comprender que no podemos controlar a nuestros hijos o lo que les pueda alterar, en su lugar, tenemos que prepararnos y aprender para ayudarles a educar sus emociones, para saber autorregularse de manera positiva.

LA BUENA NOTICIA

La buena noticia es que investigaciones recientes apoyan la adopción de un enfoque positivo en la crianza para guiar a los niños durante las rabietas. Ayudar a los niños a lograr habilidades de autorregulación y reducir las rabietas no ocurre a través del aislamiento, la vergüenza o el castigo. Los niños que sienten una conexión positiva con sus padres, que reciben orientación amorosa pero clara, son mucho menos propensos a desbordarse en rabietas y enojos intensos.

Vamos a destacar aquí lo menos probable, porque no importa lo mucho que puedas escuchar y apoyar a tu hijo para aprender a calmarse, un desbordamiento intenso puede suceder. Es un hecho que un estilo de crianza cálido y de apoyo puede ayudar a los niños a tener menos agitación interna; aún así, la crianza respetuosa y las herramientas que generalmente te han funcionado para hacer frente, probablemente no den resultado en algún momento, sin embargo es un estilo de crianza que te proporciona las destrezas para hacer frente a nuevos retos o a los mismos pero de manera distinta, con creatividad, innovando y transformando porque con la crianza respetuosa, padres e hijos crecen juntos.

ALGUNAS HERRAMIENTAS POSITIVAS PARA AYUDAR A TU HIJO DURANTE UN BERRINCHE

Vía Getty Images

Cambia el “lente”.

Como se mencionó anteriormente, que un niño tenga un berrinche no es malo, simplemente carecen de las palabras o habilidades para expresar su rabia y frustración. Cambia tus “lentes”, transforma tu enfoque de verlo como una “manipulación, coacción, actitud de niño malcriado o consentido” a ver que enfrenta un problema que no sabe cómo resolver, un llamado de orientación del niño hacia el adulto.

Responde amablemente (tanto a niños como a niñas).

Desafortunadamente, investigaciones demuestran que existe un doble estándar cuando se trata de la expresión de la ira. Los adultos (padres, maestros, cuidadores) tienden a responder negativamente a los niños que lloran mientras que se responde con calidez a las niñas que lloran. Los niños necesitan compasión y amor, clara orientación al igual que las niñas.

Mantente presente.

Cuando el hijo de la la Psicoterapeuta y madre Dra. Jessica Michaelson tiene una rabieta, ella encuentra útil decirle “Gracias por dejarme saber que necesitas ayuda”. Entonces, ella permanece cerca para ofrecer apoyo. Tratar de razonar o sermonear durante una rabieta generalmente no funciona, pero la Dra. Michaelson agrega que decir algo positivo como “aquí estoy, te escucho” puede ayudar. Si sabes que tu hijo no quiere decir nada, está bien también. El solo hecho de estar dispuestos a estar disponibles para cuando la tormenta se calme cuenta mucho.

Validar.

Validar los sentimientos y las emociones ayuda no sólo a nuestros hijos para reconocerlas y buscar formas positivas de canalizarlas, nos ayuda también a nosotros pues mientras validamos nos acercamos a sus emociones con un enfoque compasivo y presente que nos puede permitir mantener la calma para observar la necesidad emocional y no a reaccionar mal a la emoción o a la conducta.

Detener la conducta equivocada, no el sentimiento.

Intervenir para detener comportamientos negativos es importante, así como establecer y mantener límites de conducta aceptable en el lugar o situación que se presente. Los niños necesitan ayuda para “desempacar” sus sentimientos y verbalizar sus pensamientos, el adulto debe ayudar a educar las emociones, no castigarlas. Puede parecer un acto complicado el detener el comportamiento pero no el sentimiento, es importante tener en mente que está bien sentir, sentirse enojado, triste, con miedo, cualquier sentimiento es válido, pero no está bien herir a alguien (incluyendo al niño que sufre el berrinche) ni destruir objetos propios o ajenos.

Ser creativos.

Las rabietas de un niño grande e incluso las de los pequeños, requieren que el adulto utilice su ingenio, aprender a solucionar problemas con creatividad (enfocarnos en la solución) y encontrar maneras de trabajar CON los niños en lugar de trabajar CONTRA los niños. A veces los niños pueden necesitar ayuda para expresar su enojo y un plan de aprendizaje para calmarse. Un “frasco de la calma” puede funcionar, un tiempo fuera positivo (no punitivo), una rueda de opciones, existen diversas técnicas y herramientas que sirven tanto a padres como a niños para crear su plan o rutina personalizada para encontrar formas positivas de encontrar la calma y manejar el enojo.

¿CÓMO SABER CUANDO ES DEMASIADO EL ENOJO O CUANDO EL COMPORTAMIENTO EXPLOSIVO ES ALGO PARA PREOCUPARSE?

Los niños sanos desafían a sus padres, los niños sanos también tienen frustraciones y sobrecargas emocionales. La clave aquí es asegurarse de que los berrinches de tu niño/a grande no interfieran con la vida diaria o se conviertan en la forma en que se relacionan o el centro de su relación. Si estás haciendo un esfuerzo para identificar la necesidad detrás de la conducta, para enseñar habilidades de autorregulación, modelando cómo mantener la calma, enfoque en soluciones y permitir que tu niño/a sienta una sana frustración pero aún así las rabietas sin sentido están empeorando o la agresión va en escalada, puede ser útil hablar con un coach de crianza para padres, o profesional de la infancia.


Traducido y adaptado del artículo original: Understanding Big Kids’ Anger and Tantrums por Ariadne Brill de Positive Parenting Connection, publicado el 21 de enero de 2015.


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